Terminó el Congreso Eucarístico Nacional con escenas conmovedoras de fe y con un tremendo mensaje de la Iglesia hacia la sociedad: hay que terminar con la corrupción y hacer desaparecer la grieta que está dividiendo a los argentinos a partir de una irrazonable fanatización política. Los fieles se congregaron por multitudes en el hipódromo de Tucumán para la gran misa, a la que asistieron autoridades nacionales. Entre ellos el propio presidente, Mauricio Macri, quien en consonancia con la exhortación religiosa también apuntó que hay que terminar con la corrupción. Él, en mayor medida por ser la máxima autoridad del Estado es la que deberá responsabilizarse por iniciar un camino de reconciliación y de dar una batalla desde las instituciones en contra de la corrupción. La imagen de la portada ilustra lo que fue y significó el Congreso Eucarístico, que aportó la presencia vital de la Iglesia en el año del Bicentenario. Precisamente, el “caso López” le puso mayor significado a la intención eclesiástica; ya que los trámites judiciales no se detienen a partir de la detención del ex secretario de Obras Públicas de Cristina Fernández, al que ahora le investigan una empresa constructora radicada en Los Guchea. Y como todo está mezclado con todo, la diputada Gallardo no acompañó del todo los dichos de Alperovich y apuntó que no se puede dar por terminado al kirchnerismo.